Hay canciones que llegan como una conversación de madrugada. De esas en las que alguien te cuenta que está enamorada… pero de alguien que no sabe salir de donde le hace daño. Y tú solo puedes escuchar, sentir y pensar: “ojalá se diera cuenta”.
Algo así se siente al escuchar “Pobre Diabla” en la nueva versión de Xerach. Sí, la canción que muchos recordamos de Don Omar, pero ahora reinterpretada desde otro lugar: el deseo de una mujer hacia otra mujer que sigue atrapada en un amor miserable.
El resultado es un tema que mezcla pop electrónico y reggaetón, con sintetizadores brillantes y bajos envolventes. Una canción nocturna, intensa… y con ese tipo de contradicción emocional que todos hemos vivido alguna vez.
Cuando un clásico del reggaetón se convierte en un himno queer
La nueva versión queer de “Pobre Diabla” de Xerach no intenta copiar el clásico. Hace algo mucho más interesante: lo reinterpreta desde otra historia.
Aquí la narradora observa a la persona que desea sufrir por un hombre que no la merece. Y esa mezcla de rabia, cariño y frustración se convierte en el corazón de la canción.
“Es una canción para quienes han querido salvar a alguien que sigue volviendo al lugar donde más le duele, aunque sepan que ahí no hay futuro.”
Musicalmente, el track se mueve entre varias capas sonoras:
- Sintetizadores brillantes que le dan ese aire nocturno
- Bajos electrónicos que envuelven todo el ritmo
- Una base cercana al reggaetón pero con sensibilidad pop
- Una producción que recuerda a artistas como Bad Gyal o Belén Aguilera
Es de esas canciones que rascan un poco por dentro… pero aun así te hacen mover la cabeza.
¿Por qué Xerach decidió versionar “Pobre Diabla”?
Porque la historia original tenía algo muy potente emocionalmente: alguien que sufre por amor. Xerach simplemente cambió el punto de vista para contar otra realidad igual de común pero menos representada en el pop: el deseo entre mujeres y las relaciones que no se atreven a existir.
Así, la canción pasa de ser un clásico del reggaetón a un pequeño manifiesto emocional dentro del pop actual.
Quién es Xerach: batería, productora y creadora de universos
Si algo me parece curioso de Xerach es que su música nace literalmente del ritmo. No es casualidad: es batería, compositora y productora.
De hecho, su trayectoria empieza en un lugar bastante poco habitual para el pop.
- Fue becada en Berklee College of Music y premiada como mejor alumna (cum laude).
- Es titulada superior en batería jazz por la ESMUC.
- Ha trabajado como compositora para Warner Chappell Music.
- Es percusionista en el proyecto de Ale Acosta (Fuel Fandango).
Pero lo interesante no es solo el currículum. Es cómo mezcla todo eso en su proyecto.
Sus canciones no son solo canciones: suelen venir acompañadas de una dimensión visual y escénica muy fuerte. Un poco como si cada lanzamiento fuera un pequeño universo propio.
Además, Xerach también compone para danza y teatro. Ha trabajado en proyectos escénicos como Safo en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida o en la pieza Pies de Gallina, premiada en los Premios PAD y Lorca.
Un pequeño detalle que explica su música
Hay algo que me gusta pensar cuando escucho artistas como Xerach: que su música no nace solo de canciones, sino de experiencias.
Muchos proyectos pop actuales están volviendo a lo emocional y lo narrativo, mezclando estilos como electrónica, reggaetón o indie para contar historias más personales. En Europa se está viendo mucho en escenas de ciudades como Barcelona, Berlín o Lisboa.
En ese contexto, canciones como esta tienen sentido: pop que se baila, sí… pero que también cuenta algo.




