Un muñeco articulado no debería andar con una pierna en la oreja y un brazo en la nuca. El rock tampoco debería sonar así y seguir avanzando con tanta seguridad.
Pero Técnicas y Procedimientos hacen precisamente eso en “Todo lo que jodí”: desmontan la canción, la dejan medio torcida, la empujan hacia el post-punk, la spoken word, la no wave y una especie de cumbia-reggae mutante, y aun así consiguen que todo tenga pulso.
Manual rápido para entrar en una canción que no quiere portarse bien
Primer paso: olvidarse de la estructura clásica. Segundo paso: aceptar que aquí el rock no está para tranquilizarte. Tercer paso: dejar que la canción haga su trabajo raro.
“Todo lo que jodí” funciona como primer adelanto del próximo disco de Técnicas y Procedimientos, el cuarteto madrileño liderado por Adrián F. Balsera junto a Xisco Rojo, Daniel Goldmann y Tomás Garrido. Y más que una carta de presentación, parece una advertencia: este grupo no viene a ordenar nada.
La gracia está en que el caos tiene método
Lo fácil sería decir que esto es raro y quedarse ahí.
Pero la canción tiene truco. No es ruido tirado al suelo. Hay una arquitectura torcida detrás. Una forma de construir tensión desde elementos que, en teoría, no deberían encajar tan bien.
- Rock alternativo como base física.
- Spoken word para darle filo narrativo.
- No wave para romper la comodidad.
- Post-punk para sostener la oscuridad rítmica.
- Cumbia-reggae deformada para meter el cuerpo en un sitio inesperado.
El resultado es una canción que no busca ser bonita. Busca tener carácter. Y lo tiene.
Una banda del subsuelo que no suena pequeña
Después de dos álbumes y dos EPs moviéndose por los márgenes de la escena alternativa estatal, Técnicas y Procedimientos parecen llegar a este nuevo ciclo con una idea muy clara: no suavizarse.
Y eso se agradece.
Porque hay proyectos que, cuando empiezan a crecer, limpian demasiado su sonido. Aquí ocurre lo contrario. “Todo lo que jodí” suena como una banda que sabe perfectamente que su fuerza está en lo amorfo, en lo incómodo, en lo que no entra bien en una playlist de domingo por la mañana.
¿A quién puede gustarle esto? A quienes disfrutan cuando el rock no se limita a repetir fórmulas. A quienes entran bien en bandas con nervio post-punk, spoken word frontal, humor torcido y una energía de local pequeño a punto de venirse abajo.
El título ya trae una pequeña bomba debajo del brazo
“Todo lo que jodí” tiene algo de confesión, pero no parece una balada de culpa.
Suena más bien a ajuste de cuentas. A mirar el desastre sin solemnidad. A enumerar ruinas con una sonrisa torcida. Y ahí la canción encuentra su punto más interesante: no convierte el caos en tragedia, lo convierte en movimiento.
Si el rock fuera un muñeco articulado, Técnicas y Procedimientos consiguen ponerle una pierna en la oreja, los ojos en las rodillas, un brazo en la nuca y los dedos en los pies.
Esa imagen resume bastante bien el asunto. Esta música parece físicamente imposible hasta que empieza a andar.
La prueba real será Siroco
El nuevo disco llegará después del verano, pero la primera fecha de presentación ya tiene lugar y fecha: Sala Siroco, Madrid, sábado 14 de noviembre, dentro del ciclo MAZO.
Y aquí la cosa puede crecer mucho.
Porque una canción así pide escenario. Pide volumen. Pide ver cómo ese muñeco articulado se mueve delante de ti sin romperse.
Conclusión
“Todo lo que jodí” es una canción incómoda en el mejor sentido posible.
No viene a decorar el rock alternativo español. Viene a torcerlo, a probar hasta dónde aguanta, a meterle cadera donde esperabas tensión y tensión donde esperabas estribillo.
Personalmente, me interesa mucho más una banda que se atreve a sonar difícil que una que se conforma con sonar correcta.
Y Técnicas y Procedimientos, por suerte, no parecen tener ninguna intención de sonar correctos.




