Primero escuchas una voz. Luego otra. Después entran guitarras, metales, texturas electrónicas y esa sensación tan suya de que una canción no pertenece a una sola persona, sino a una pequeña multitud intentando sostenerse.
“Remember The Humans”, el nuevo álbum de Broken Social Scene, no suena como un regreso pensado para recuperar una vieja gloria. Suena más bien como una reunión necesaria. Como cuando vuelves a ver a gente que quieres después de mucho tiempo y, sin decir demasiado, entiendes que algo importante sigue ahí.
El disco empieza por una idea sencilla: seguir siendo humanos
El título no se esconde. “Remember The Humans” funciona casi como una nota escrita en la nevera de una época saturada: acuérdate de las personas.
Y eso, viniendo de Broken Social Scene, tiene todo el sentido del mundo. El colectivo canadiense siempre ha funcionado menos como una banda tradicional y más como una comunidad en movimiento. Canciones que se abren, voces que entran y salen, arreglos que parecen desbordarse pero encuentran un centro emocional.
En este disco, esa idea se vuelve todavía más clara. No va solo de sonar grande. Va de sonar acompañado.
La vuelta de David Newfeld no es nostalgia: es química
Uno de los grandes datos del álbum es el reencuentro con David Newfeld, productor clave en discos fundamentales como You Forgot It in People y Broken Social Scene.
Pero lo bonito es que esta reunión no se siente como una maniobra para recrear el pasado. Más bien parece una forma de recuperar una confianza creativa. Ese tipo de confianza que permite que una canción respire, se tuerza, crezca y encuentre su forma sin necesidad de cerrarla demasiado pronto.
La producción vuelve a tener esa cualidad marca de la casa: densidad sin perder emoción. Muchas capas, sí. Pero siempre hay algo humano atravesándolas.
“Only The Good I Keep”: quedarse con lo que todavía salva
Uno de los temas que mejor resume el corazón del disco es “Only The Good I Keep”.
No porque sea la canción más explosiva, sino porque contiene muy bien esa mezcla de memoria, consuelo y resistencia emocional que atraviesa el álbum. Broken Social Scene no convierten la nostalgia en postal bonita. La convierten en materia viva.
La canción parece preguntarse qué hacemos con todo lo que hemos vivido. Qué parte guardamos. Qué parte nos protege. Qué parte dejamos que siga caminando con nosotros.
Y ahí el grupo vuelve a tocar una fibra muy suya: esa capacidad para hacer que una emoción íntima suene colectiva.
Una obra atravesada por la pérdida, pero no hundida por ella
Durante el proceso creativo, tanto Kevin Drew como David Newfeld perdieron a sus madres. Ese dato cambia la escucha del álbum.
No lo convierte en un disco triste sin más. Lo convierte en un disco consciente de la fragilidad. De lo rápido que cambia todo. De lo importante que es seguir encontrándose con otros cuando la vida se desordena.
Por eso “Remember The Humans” no cae en la solemnidad. Tiene heridas, pero también luz. Tiene duelo, pero también movimiento. Tiene cansancio, pero también esa energía de banda que vuelve a juntarse porque todavía cree en lo que ocurre cuando varias personas empujan una canción en la misma dirección.
Feist, Hannah Georgas y Lisa Lobsinger: voces que no decoran, sostienen
Broken Social Scene siempre han tenido algo muy especial con las voces invitadas y colaboradoras: no aparecen como adorno. Entran a modificar el centro de gravedad.
En este disco, nombres como Feist, Hannah Georgas o Lisa Lobsinger no funcionan como reclamos bonitos para el cartel. Son parte de la arquitectura emocional del álbum.
Eso es muy Broken Social Scene: ceder espacio. Dejar que la canción encuentre quién debe llevarla en cada momento. No parece una cuestión de protagonismo, sino de confianza.
- Feist aporta esa mezcla de elegancia y vulnerabilidad que siempre encaja en el universo del grupo.
- Hannah Georgas suma una presencia cálida y muy emocional.
- Lisa Lobsinger conecta con una parte esencial de la historia sonora de Broken Social Scene.
No es un disco para correr: es un disco para volver a escuchar
En tiempos de canciones que parecen construidas para ganarte en diez segundos, “Remember The Humans” juega a otra cosa.
No busca la inmediatez vacía. Busca acumulación. Detalle. Reescucha.
Y eso le sienta muy bien. Porque Broken Social Scene nunca han sido del todo una banda de estribillos limpios y caminos rectos. Lo suyo siempre ha sido más caótico, más coral, más parecido a entrar en una habitación llena de gente hablando a la vez hasta que, de pronto, todo encaja.
Personalmente, me gusta mucho cuando un disco te obliga a bajar el ritmo. Este lo hace. No desde la exigencia, sino desde una especie de abrazo raro. Como diciendo: quédate un poco más, todavía hay algo aquí.
Conclusión
“Remember The Humans” no intenta hacer que Broken Social Scene parezcan jóvenes otra vez.
Hace algo bastante más valioso: los muestra vivos, vulnerables, maduros y todavía capaces de convertir el ruido en comunidad.
En una época donde todo parece empujar hacia la velocidad, el cálculo y la desconexión, Broken Social Scene publican un disco que defiende justo lo contrario: presencia, emoción compartida y canciones que necesitan respirar con más de un cuerpo.
Y quizá esa sea la mejor forma de regresar: no volver para ocupar el sitio de antes, sino para recordarnos por qué ese sitio importaba.




