Lambchop encuentra su disco más grande en lo más pequeño posible

Una mañana de 2024, camino de una gasolinera de Nashville, Kurt Wagner escuchó en la radio una canción que no pudo identificar nunca: un acorde de banjo sostenido y un pequeño grupo de voces cantando al unísono. Nada más. Buscándola descubrió el lining out, una antigua forma de canto comunitario nacida en iglesias británicas del siglo XIX que viajó a Estados Unidos y acabó siendo uno de los cimientos del gospel y el folk de los Apalaches. De esa búsqueda fallida nació Punching The Clown.

Publicado el 21 de agosto a través de City Slang, es el disimoséptimo álbum de Lambchop y el primero de larga duración desde The Bible (2022). Construido casi solo con voz, coros, banjo y guitarra, es probablemente el giro más radical de una banda que lleva reinventándose desde el soul orquestal de Nixon hasta el Auto-Tune de FLOTUS.

Un banjo del que Wagner desconfiaba

El instrumento protagonista del disco es precisamente uno hacia el que Kurt Wagner nunca sintió demasiada simpatía. «Tenía demasiado ‘yeehaw'», bromea él mismo. Por eso decidió convertirlo en el eje de Punching The Clown, con la ayuda de un colaborador inesperado: Justin Vernon, de Bon Iver, que aceptó de inmediato la invitación de Wagner para tocar banjo en todo el disco. El álbum se grabó en solo tres días en April Base, el estudio del propio Vernon, con producción de Ryan Olson (Poliça, Gayngs) y coros dirigidos por Blake Morgan, grabados entre Eau Claire y Londres.

De treinta canciones compuestas junto a Andrew Broder, colaborador habitual de la banda, solo doce sobrevivieron hasta el disco final. Es, según reconoce el propio Wagner, la colección de canciones más sólida y cohesionada que ha firmado en años, y buena parte de la crítica internacional parece coincidir: Punching The Clown está siendo recibido como uno de los mejores discos de Lambchop de las últimas dos décadas.

De la tragedia cotidiana a la trascendencia

El disco arranca con un verso que mezcla humor y absurdo cotidiano, marca de la casa de Wagner, y a partir de ahí despliega un universo donde la ironía y la ternura conviven sin fricción. «Weakened», primer adelanto, funciona como un himno para los espíritus frágiles en un mundo acelerado; «Stella» es una de las piezas más conmovedoras del álbum, una canción sobre el amor y la amistad sin rastro de sentimentalismo forzado; y «No Chicago» cierra el disco inspirada en la gira cancelada de unos amigos tras el posible ictus de uno de sus músicos, convirtiendo una tragedia real en algo de una belleza casi sobrecogedora.

El título del álbum viene de Punching the Clown (2009), un falso documental sobre el absurdo funcionamiento de la industria musical y sobre el músico como alguien que pertenece a ella sin dejar nunca de sentirse un extraño. Pocas metáforas le sientan mejor a una banda que lleva décadas reinventándose sin repetirse jamás.

  • Álbum: Punching The Clown, disimoséptimo disco de Lambchop (City Slang, 2026)
  • Producción: Ryan Olson, grabado en April Base (estudio de Justin Vernon)
  • Colaboradores: Justin Vernon (banjo), Andrew Broder (composición), Blake Morgan (coros)
  • 12 canciones, de un total de 30 compuestas para el disco

Que una banda con más de tres décadas de carrera siga encontrando formas nuevas de sorprender, y que lo haga quitando en vez de añadir, es de las cosas más difíciles de conseguir en música.

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