Apolo18 debuta con “Intentos de facer vida”: rock alternativo gallego con ruido, juventud y heridas abiertas

Una guitarra puede sonar como una habitación cerrada, como una ciudad húmeda, como una rabia que todavía no sabe explicarse del todo. Y en “Intentos de facer vida”, el primer EP de Apolo18, las guitarras suenan un poco a todo eso.

El jovencísimo quinteto coruñés irrumpe con seis canciones que parecen abrir una grieta entre dos épocas: por un lado, el rock alternativo de los años 90; por otro, una energía gallega, joven y abrasadora que no suena a homenaje de museo, sino a necesidad urgente de hacer ruido aquí y ahora.

Con apenas veinte años o menos, Apolo18 ya se han convertido en uno de esos nombres que empiezan como secreto compartido entre cuatro personas que van a conciertos y terminan creciendo hasta volverse imposibles de ignorar. Y “Intentos de facer vida” confirma que no estamos solo ante una promesa: estamos ante una banda con imaginario propio.

Un debut que mira a los 90 sin quedarse atrapado en ellos

“Intentos de facer vida” funciona como un atajo emocional al rock alternativo de los 90, pero cantado en gallego y atravesado por una electricidad muy de ahora.

En sus canciones se pueden intuir ecos de My Bloody Valentine, Sonic Youth, Slowdive, Slint, The Jesus & Mary Chain o Melvins. Pero lo interesante no es jugar a detectar referencias como quien hace un bingo de camisetas negras. Lo interesante es cómo Apolo18 absorben todo ese ruido y lo devuelven desde un lugar propio.

Porque aquí no hay pose de revival. Hay guitarras saturadas, tensión, melodías que parecen frágiles hasta que explotan y una forma de cantar en gallego que coloca la propuesta en otro sitio. Más cerca de la verdad inmediata que de la nostalgia impostada.

Seis canciones para empezar a construir una vida

El EP está formado por seis canciones: “salitre”, “mansdesangre”, “cinza”, “incidente12”, “cousas que non quero oír” y “outono (cabra)”.

Durante casi media hora, Apolo18 construyen un recorrido donde la intensidad no siempre llega por velocidad, sino por acumulación. Las canciones crecen como una tormenta que primero parece lejana y luego ya está encima. ¡Zas! 🎸 Guitarras que se abren, baterías que empujan, voces que no buscan sonar pulidas y una sensación constante de estar escuchando algo que todavía se está quemando.

Ese es uno de los grandes aciertos del EP: conservar la sensación de primer golpe. No suena demasiado domesticado. No parece una banda intentando caer bien. Suena a cinco chavales encontrando un lenguaje propio entre el ruido, la melodía y la incomodidad.

Rock gallego con rabia, melodía y salitre

La música de Apolo18 tiene algo de costa, de paredes mojadas, de ensayo largo en local pequeño y de juventud intentando hacerse hueco a empujones. Y eso encaja muy bien con el título del EP: “Intentos de facer vida”.

Porque vivir también es eso, ¿no? Intentarlo. Hacer ruido. Equivocarse. Escribir canciones antes de tener respuestas. Buscar una forma de decir lo que no cabe en una conversación normal.

En ese sentido, el gallego no funciona aquí como un simple rasgo identitario, sino como parte esencial de la textura emocional del grupo. Las canciones ganan cuerpo porque hablan desde un lugar concreto, con una lengua concreta y con una manera de estar en el mundo que se nota en cada esquina del sonido.

Entre shoegaze, noise rock y post-hardcore emocional

Aunque la etiqueta de rock alternativo sirve como punto de partida, Apolo18 se mueven en una zona más amplia y borrosa. Hay algo de shoegaze en las capas de guitarra, algo de noise rock en la aspereza, algo de post-hardcore en la tensión y algo de indie rock herido en las melodías.

Lo bonito es que todo eso no aparece como una lista de ingredientes pegados con celo. Se mezcla de forma natural, casi instintiva. Como si la banda hubiera entendido que la mejor manera de sonar joven no es sonar limpio, sino sonar necesario.

Claves del sonido de “Intentos de facer vida”:

  • Guitarras saturadas con espíritu noventero.
  • Melodías introspectivas que terminan rompiéndose.
  • Letras en gallego con una sensibilidad directa y generacional.
  • Ecos de shoegaze, noise rock, post-hardcore e indie alternativo.
  • Una energía juvenil que no pide permiso para existir.

De secreto coruñés a realidad del circuito gallego

Antes de publicar este EP, Apolo18 ya llevaban un año haciendo ruido en escenarios de A Coruña y alrededores. Poco a poco, la banda ha pasado de ser una recomendación de boca a oreja a convertirse en uno de los nombres más comentados dentro del circuito gallego.

La propia nota de prensa señala que el grupo ha sido nominado a los Premios Martín Códax da Música Galega como mejor artista de rock, un reconocimiento que refuerza esa sensación de que algo se está moviendo rápido alrededor de ellos.

También tienen por delante algunas de sus primeras citas festivaleras, con presencia anunciada en eventos como Aquí Tamén Se Fala, Noites do Porto en A Coruña o Río Verbena en Pontevedra. Y ahí, sinceramente, puede estar una de las claves: estas canciones piden escenario, volumen y gente delante.

Por qué Apolo18 importan ahora

Apolo18 llegan en un momento interesante para la música gallega. Una escena cada vez más diversa, más segura de sí misma y menos preocupada por pedir permiso fuera para validar lo que está pasando dentro.

En ese contexto, “Intentos de facer vida” tiene algo muy potente: demuestra que también hay espacio para una nueva generación de bandas que canten en gallego desde el ruido, la distorsión, la oscuridad y la energía alternativa.

No todo tiene que ser fiesta, tradición revisitada o pop luminoso. También puede haber guitarras feas, canciones largas, tensión, melancolía, rabia y belleza rota. También puede haber un quinteto joven mirando a los 90 sin sonar viejo.

Conclusión

“Intentos de facer vida” es un debut que no suena a tanteo, sino a irrupción.

Apolo18 han construido un primer EP lleno de ruido, melodía, rabia juvenil y una identidad gallega muy marcada. Un trabajo que bebe del rock alternativo de los 90, sí, pero que no se limita a repetir una fórmula: la ensucia, la acelera y la atraviesa con algo propio.

La banda todavía está empezando, pero precisamente ahí está parte de la electricidad. En escuchar canciones que no llegan completamente cerradas, sino vivas. Con bordes. Con nervio. Con esa sensación de que el local de ensayo sigue pegado a cada acorde.

Y quizá por eso Apolo18 ya no suenan a promesa. Suenan a esa clase de banda que aparece de repente y te recuerda que el rock, cuando se toca con hambre, sigue pudiendo hacer daño.

Scroll al inicio
⚡ Cached with atec Page Cache