Primero entra el groove. Luego aparece esa voz que parece cantar desde un sitio propio, medio cielo, medio subsuelo. Y antes de que puedas etiquetarlo, BARIRI ya se ha escapado por otro lado.
“Después de esa nube” no es un disco que pida permiso para mezclar mundos. Los mezcla porque le sale así. Rock argentino, hip-hop, pop alternativo, funk torcido, melodías redondas y una actitud que parece ir caminando con las manos en los bolsillos mientras todo alrededor se mueve.
Una brújula para entrar en el universo BARIRI
Para entender este disco, quizá no conviene empezar preguntando a qué género pertenece. Mejor preguntarse qué tipo de personaje lo habita.
BARIRI, proyecto del artista vasco-argentino Iñaki Oro, se mueve en una zona bastante poco habitual dentro de la escena alternativa estatal. Su música tiene algo de canción barrial, algo de laboratorio pop y algo de jam después de las tres de la mañana.
Las coordenadas ayudan, pero no lo explican todo:
- Intoxicados para el costado más canalla y argentino.
- Gorillaz para el collage de estilos y la libertad de forma.
- Charly García para esa manera de convertir rareza en canción.
- Thundercat para el groove elástico y sofisticado.
- Dillom para la actitud contemporánea y el filo generacional.
La gracia es que “Después de esa nube” no suena a suma de referencias. Suena a alguien usando todas esas frecuencias para construir un idioma propio.
El cielo, el subsuelo y ese punto raro donde todo encaja
El disco funciona como una colección de canciones que parecen mirar hacia arriba sin despegar del todo los pies del suelo.
Está el vuelo: melodías que se abren, arreglos con brillo, líneas de bajo con cuerpo y una sensación de libertad constante.
Y está el subsuelo: letras sobre amores, familia, vicios, virtudes y pequeñas confusiones vitales. Cosas que no siempre se dicen con solemnidad, pero que pesan igual.
“Un cancionero en el que BARIRI habla de sus amores, de sus vicios, de sus virtudes, de su familia; y en donde demuestra una capacidad innata para las melodías redondas.”
Ese contraste es lo que le da personalidad. No es un disco limpio ni domesticado. Tiene borde, humor, ternura y ese punto de desorden que, cuando está bien llevado, hace que todo parezca más vivo.
El sonido: más que fusión, una forma de caminar
“Después de esa nube” se produce con el propio BARIRI junto a Lucas Piedra Cueva, ingeniero y productor uruguayo vinculado a trabajos de Jorge Drexler, Xoel López, Valeria Castro o Calequi y las panteras. Esa combinación ayuda a que el disco tenga una cosa importante: riesgo, pero también foco.
No se trata de meter géneros en una batidora. Se trata de que cada giro tenga sentido dentro del personaje.
Por qué “Después de esa nube” importa ahora
La escena alternativa vive un momento curioso. Mucha gente está mezclando géneros, pero no todo el mundo consigue que esa mezcla tenga alma. BARIRI sí la tiene.
Este segundo álbum revalida lo que ya apuntaba “Aupa Carajo”: que aquí hay un artista con un mundo propio. No solo con canciones sueltas. Un mundo. De esos que entiendes mejor cuanto más entras.
¿Qué diferencia a BARIRI de otros proyectos actuales? Su manera de sonar libre sin perder canción. Puede irse hacia el groove, el rock, el hip-hop o la psicodelia suave, pero casi siempre vuelve con una melodía que se te queda rondando.
Del estudio al escenario: la prueba de fuego
Este tipo de música necesita directo.
Porque una cosa es escuchar el disco y otra ver cómo respira ese código sobre un escenario. BARIRI presentará estas canciones el 23 de mayo en la sala El Sol de Madrid, dentro de Sound Isidro, y el 19 de junio en Dabadaba, Donostia, junto a Ciutat.
Y ahí puede pasar algo muy bonito: que ese caos controlado del disco se vuelva carne, sudor y bajo sonando en el pecho.
Conclusión
“Después de esa nube” confirma que BARIRI no está intentando parecerse a nadie.
Y eso, en una escena donde todo tiende a ordenarse rápido en etiquetas, tiene muchísimo valor.
Personalmente, me gusta cuando un disco te obliga a recolocar tus referencias. Cuando empieza pareciendo raro y termina pareciendo lógico. Cuando no entiendes del todo por qué funciona, pero funciona.
BARIRI vuela a tientas, sí. Pero igual ese es precisamente su don.




