No estaba buscando nada nuevo. Pero apareció “San Xoán”, y en menos de un minuto ya estaba dentro de ese sonido raro, hipnótico, que no sabes explicar pero tampoco quieres quitar.
Néboa vuelve a hacerlo: crear algo que no encaja del todo en ningún sitio, pero que se queda contigo.
Un fuego que no es solo fiesta
“San Xoán” llega como el último adelanto de su próximo disco, y ya desde el título hay una pista clara: esto va de ritual, de transformación, de cruzar algo.
¿De qué va realmente la canción? De esa sensación de estar entre lo místico y lo real. De quemar lo viejo para ver qué queda.
- Un imaginario casi ritual
- Una emoción difícil de concretar
- La búsqueda de algo que no termina de explicarse
No es una canción que te lo dé todo hecho. Te deja espacio para entrar.
Pop alternativo que se escapa de lo evidente
Si algo define a Néboa es que nunca juegan a lo fácil.
Su música se mueve en ese territorio donde el pop se mezcla con lo alternativo para romper estructuras más convencionales.
¿Cómo suena “San Xoán”? Como una mezcla de capas: electrónica sutil, melodías muy cuidadas y una sensación constante de que la canción se está transformando.
Hay ecos de artistas como Maribou State, James Blake o Dirty Projectors, pero filtrados por algo muy suyo: esa raíz gallega que aparece sin avisar.
Una banda que lleva tiempo afinando esto
Lo interesante de Néboa es que este sonido no aparece de la nada.
¿De dónde viene todo esto? De años mezclando tradición, electrónica y pop hasta encontrar un lenguaje propio.
Su propuesta siempre ha estado ahí: una combinación entre canción tradicional gallega, indietrónica y pop alternativo que se mueve entre lo íntimo y lo experimental.
Y ahora, en este nuevo disco, parece que lo llevan un paso más lejos.
El misterio de Barco Fantasma
Hay otro detalle que suma a ese aura rara que tiene la canción.
¿Quién o qué es Barco Fantasma? Nadie lo tiene del todo claro.
Pero vuelve a aparecer como colaborador, como si fuera una especie de energía que atraviesa estas canciones y las empuja hacia otro sitio.
Y eso encaja bastante con todo lo que transmite “San Xoán”: algo que no puedes terminar de agarrar.
El directo como siguiente ritual
Este nuevo capítulo no se queda solo en estudio.
Néboa ya ha anunciado las primeras fechas:
- 5 de junio — Sala Riquela (Santiago)
- 6 de junio — Torgal (Ourense)
Y aquí es donde probablemente todo esto cobre otra dimensión.
Porque hay músicas que entiendes mejor cuando las ves delante.
Conclusión
“San Xoán” no es una canción para entenderla del todo. Es para dejarte llevar.
A mí me recordó a esa sensación de estar en una noche de verano, con fuego alrededor, sin saber muy bien qué está pasando… pero sabiendo que algo está cambiando.
Y quizá de eso va todo esto: de cruzar.
Aunque no tengas claro hacia dónde.




