“Marina d’Or” de La Azotea: cuando el exceso también puede sonar a verdad

Últimamente me está pasando algo curioso: abro Spotify casi sin pensar y acabo cayendo otra vez en La Azotea. Sin buscarlo demasiado. Sin que haya una razón concreta. Simplemente están ahí, cada vez más.

Y con “Marina d’Or”, sinceramente, han dado un paso más. De esos que te hacen frenar un segundo y pensar: vale, aquí está pasando algo serio.

Una canción que suena a presente (y a futuro)

“Marina d’Or” no es solo el tercer adelanto de su próximo EP. Es, sobre todo, la sensación de que la banda ha encontrado su sitio. Venían de dos temas muy distintos entre sí —la sensibilidad de “Inmortal” y la energía desatada de “Miura”— y aquí consiguen unir esas dos caras sin que suene forzado.

El resultado es directo: tres minutos y poco de intensidad, melodía y una identidad cada vez más clara. No es casualidad. Detrás está la producción de Brett Shaw, y eso se nota en los detalles, en cómo respira la canción, en ese punto britpop que asoma sin disfrazarse.

De hecho, hay un momento en el que no puedes evitar pensar en Pulp. No como copia, sino como referencia bien entendida. Como alguien que ha escuchado mucho y sabe qué hacer con ello.

Marina d’Or y Maradona: dos símbolos, una misma historia

Lo que más me gusta de la canción es la idea que hay detrás. Porque aquí no todo es sonido.

La Azotea juega con dos iconos que, en apariencia, no tienen nada que ver: el imaginario de Marina d’Or y la figura de Diego Armando Maradona. Pero cuando los juntas, pasa algo interesante.

Por un lado, lo cotidiano, lo casi cutre, lo reconocible. Por otro, la épica, el exceso, el mito. Y en medio de todo eso, una historia que podría ser la de cualquiera: amor, ostiazos y resistencia.

Ese equilibrio entre lo grande y lo pequeño, entre lo ridículo y lo real, es lo que hace que la canción funcione. Porque no intenta ser perfecta. Intenta ser honesta.

Una banda que cada día me engancha más

A mí La Azotea me está ganando de una forma muy concreta: no solo me gustan sus canciones, sino que cada vez me apetece más volver a ellas. Y eso, para mí, siempre es la señal definitiva. La de una banda que deja de ser una recomendación puntual para convertirse en una presencia habitual.

Ahora mismo ya están pasando a ser una de las bandas que mTítuiás escucho. Y no solo porque tengan temas que entren bien a la primera, sino porque detrás empiezo a ver una personalidad cada vez más marcada. Una banda que está construyendo un sonido propio y una identidad reconocible: actitud rock por los cinco costados (o, mejor dicho, miembros) de la banda.

Eso es lo que me hace pensar que tienen muchísima proyección. No suenan a grupo que está probando cosas a ver cuál funciona. Suenan a banda que empieza a saber perfectamente qué quiere ser.

Por qué “Marina d’Or” confirma que hay que estar atentos a La Azotea

  • Porque mezcla energía y emoción sin perder naturalidad.
  • Porque tiene una identidad cada vez más reconocible.
  • Porque demuestra que la banda está en pleno crecimiento.
  • Porque deja claro que lo mejor, probablemente, aún está por venir.

Y eso es lo que me hace volver a darle al play.

No solo porque la canción funcione, sino porque empieza a dar esa sensación tan bonita de estar viendo a una banda justo en el momento en el que todo empieza a encajar.

Y cuando pasa eso, cuesta mucho bajarse.

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