Rita Ojanguren y “La Escalera”: luz en la nueva canción

Hay canciones que no empujan… te invitan a subir despacio. Como si cada nota fuera un peldaño y cada palabra, una forma de mirar hacia arriba. Así suena “La Escalera”, el nuevo single de Rita Ojanguren, una artista que está encontrando su sitio en ese lugar tan difícil de explicar donde la música no solo se escucha… se siente cerca.

Un sonido que no se deja encasillar

Si intentas definir “La Escalera” en una sola etiqueta, te vas a quedar corto. Aquí hay algo del jazz vocal con acento latino, algo de indie folk, algo de pop melódico… pero sobre todo hay una identidad muy clara: la de Rita Ojanguren.

Su voz tiene ese punto que no sabes muy bien de dónde viene, pero te atrapa. Se mueve con naturalidad entre arreglos suaves, acompañada por contrabajo, guitarra y batería, creando un sonido orgánico que respira. Nada suena forzado. Todo fluye.

¿A qué suena realmente “La Escalera”? A ese momento en el que descubres una canción y sientes que te habla sin levantar la voz. Tiene groove, sí, pero es un groove que no empuja, que acompaña.

Del directo al corazón del nuevo cancionismo

Si has visto a Rita Ojanguren en directo, sabes que hay algo especial ahí. No es casualidad que haya formado parte del universo de artistas como Rodrigo Cuevas, Héctor Tuya o Gente Terrible. Ese background se nota: hay verdad, hay tablas, hay una forma de contar que no se aprende en dos días.

Y ahora, con “La Escalera”, se coloca en un punto muy interesante dentro de la escena: ese nuevo cancionismo que no renuncia a la tradición, pero tampoco tiene miedo de mirar hacia adelante.

  • Voz cálida con matices de jazz y canción de autor
  • Instrumentación orgánica (contrabajo, guitarra, batería)
  • Influencias que van del indie folk al easy listening noventero

Es de esas canciones que podrían sonar igual de bien en un pequeño teatro que en tus cascos un domingo por la mañana.

Una canción que abre la puerta a algo más grande

“La Escalera” no llega sola. Es el último adelanto del que será su disco de debut en solitario. Y aquí hay algo bonito: se siente como una promesa.

Como si cada tema que ha ido sacando (“Parecer paloma”, “Todas estas flores”) fueran pasos previos hasta llegar aquí. Y ahora, de repente, todo empieza a tener sentido.

“Hay ecos que nos llevan al jazz vocal de acento latino, otros al cancionismo más brillante y luminoso, otros a la canción de autor con mayor profundidad y riqueza, otros a una suerte de indie-folk que dialoga con el easy listening de los años 90”.

Y lo mejor es que no suena a collage ni a experimento raro. Suena a alguien que sabe perfectamente lo que quiere contar.

¿Qué podemos esperar de su disco debut? Si sigue esta línea, un trabajo íntimo pero luminoso, con canciones que no necesitan artificios para quedarse contigo. De esos discos que crecen con cada escucha.

Conclusión

“La Escalera” no busca impresionarte, busca acompañarte. Y eso, en un momento en el que todo va tan rápido, se siente casi revolucionario.

Personalmente, me dejó con esa sensación de haber descubierto algo que todavía no es masivo… pero que lo será. De esas artistas que un día verás llenar salas y pensarás: “yo ya estaba ahí cuando todo empezaba”.

Haz la prueba: dale al play, cierra un poco el ruido de fuera… y sube ese primer peldaño.

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