Hay una escena muy concreta que cualquiera que haya pasado por un concierto pequeño reconocerá: guitarras afinándose, alguien probando un riff nervioso y un grupo de chavales esperando el primer grito que puedan corear. Ahí, justo en ese instante previo al caos bonito del directo, es donde encaja perfectamente el nuevo disco de Comic Sans. Y sí, su título —Todas las cosas que nos salieron mal— ya te deja claro que aquí no hay postureo, solo historias contadas a pecho descubierto.
El cuarteto de Donostia da un paso importante con este tercer trabajo publicado con el sello BCore, después de Éramos felices y no lo sabíamos y el EP Ojalá fuera mi cumpleaños. Un disco que recoge frustraciones, rupturas, precariedad y dudas generacionales… pero que lo hace con guitarras aceleradas, estribillos coreables y ese espíritu punk que convierte cualquier drama en una canción para gritar entre amigos.
Comic Sans: del midwest emo influenciado al midwest emo propio
Durante años, el nombre de Comic Sans ha ido creciendo dentro del circuito alternativo nacional. Su fórmula parte claramente del midwest emo, pero en este álbum se nota algo distinto: menos dependencia de los referentes y más personalidad propia.
Si te gustan bandas como The Promise Ring, Get Up Kids o incluso el lado más emocional de Blink-182, aquí vas a encontrar un terreno familiar. Pero también hay ecos de proyectos como American Football, Modern Baseball o Algernon Cadwallader flotando entre las guitarras.
Musicalmente el disco se sostiene sobre varios elementos clave:
- Riffs frenéticos con tappings y twinkles muy propios del midwest emo
- Baterías enrevesadas que rozan el math rock
- Líneas de bajo pesadas que empujan cada canción
- Estribillos diseñados para ser gritados en directo
El resultado es un álbum que suena rápido, nervioso y emocional al mismo tiempo. Ese equilibrio que hace que un tema pueda sonar triste y eufórico a la vez.
Un diario maldito sobre desamor, trabajo y frustraciones
El concepto del disco es bastante claro: una especie de diario donde la banda vuelca todo lo que les ronda por la cabeza. Relaciones que no salen bien, incertidumbre laboral o la sensación de intentar abrirse camino en una industria musical cada vez más complicada.
En el propio proyecto lo explican así:
“Tratando de intentar enmarcar todas las cosas que nos salieron mal. Verlas juntas, entenderlas y convertirlas en canciones ha sido nuestra manera de expulsarlas de dentro y seguir adelante.”
Y eso se nota en cada canción. No hay metáforas rebuscadas ni historias disfrazadas: lo que escuchas es exactamente lo que es.
Como curiosidad: “Gasolina mutante” es la canción más larga que ha publicado Comic Sans hasta ahora. Más de cinco minutos de cambios de ritmo, guitarras entrelazadas y crescendos emocionales.
La pregunta que muchos fans se hacen
¿Por qué este disco puede convertir a Comic Sans en referencia del midwest emo español?
Porque aquí ya no suenan como una banda influenciada por el género, sino como una banda que lo interpreta a su manera. Mantienen los códigos del estilo —twinkles, riffs nerviosos, estructuras imprevisibles— pero las canciones tienen identidad propia.
Y eso, en escenas pequeñas como la del midwest emo en España, suele marcar la diferencia entre ser una banda prometedora o convertirse en una banda influyente.
Otra duda habitual entre los fans suele ser si el disco funciona igual en directo. La respuesta corta: probablemente incluso mejor. Muchas de estas canciones están construidas con momentos pensados para el público, para ese instante en el que todo el mundo levanta la voz en el estribillo.
Un paso adelante para la escena emo nacional
Algo bonito de este disco es que no intenta sonar grande artificialmente. No busca épica ni producción desmesurada. Suena como una banda tocando fuerte en un local pequeño, y eso le da autenticidad.
Personalmente, hay algo en este álbum que me recuerda a la primera vez que escuché discos de American Football o Modern Baseball: esa sensación de estar escuchando algo muy emocional pero también muy divertido.
Quizá por eso Todas las cosas que nos salieron mal funciona tan bien: porque habla de cosas bastante jodidas… pero lo hace con guitarras que te obligan a moverte.
Conclusión
En el fondo, Comic Sans ha hecho algo muy simple con este disco: convertir frustraciones reales en canciones que puedes cantar a pleno pulmón.
Y quizá ese sea el verdadero secreto del midwest emo. Que no intenta esconder el caos emocional… lo convierte en himnos.
Así que si alguna vez has tenido una semana horrible, un trabajo que no sabes si aguantas o una relación que no terminó bien, dale una oportunidad a Todas las cosas que nos salieron mal. Igual descubres que alguien ya escribió la banda sonora de ese momento.



