Una descarga sin filtro: “0%” de Winona Riders suena a pelea cuerpo a cuerpo

“La batalla, hace ya un largo rato, es cuerpo a cuerpo”. No es solo una frase. Es casi una declaración de intenciones. “0%”, el nuevo disco de Winona Riders, no viene a acompañarte… viene a golpearte un poco.

Un disco que no pide permiso

En su quinto álbum de estudio, la banda argentina vuelve a ese lugar donde mejor funciona: el del ruido, la tensión y la incomodidad bien entendida.

¿De qué va realmente “0%”? De mirar el mundo sin filtros. De decir lo que incomoda. De no suavizar nada.

Entre críticas al presente, reflexiones sobre la fe, la culpa o el perdón, y esa sensación constante de vértigo, el disco construye una especie de radiografía emocional bastante cruda.

  • Rabia contenida que acaba explotando
  • Relatos de traición y hartazgo
  • Una búsqueda constante de estímulos

Y todo con una sensación muy clara: aquí no hay descanso.

Un sonido que empuja y arrastra a la vez

Si algo define a Winona Riders es su capacidad para mezclar sin pedir permiso. Y en “0%” eso se amplifica.

Rock, punk, psicodelia, krautrock, noise… todo convive dentro de un mismo espacio sonoro que parece caótico, pero tiene sentido propio.

¿Qué hace especial este disco? Que no intenta ser accesible. Pero, curiosamente, engancha.

Una banda que nació para sonar en directo

Winona Riders no es solo un grupo de estudio. Es una banda pensada para el escenario.

Desde su origen en Morón en 2018, con Ariel Mirabal y Ricardo Morales al frente, el proyecto nace con una idea muy clara: ser la banda que ellos mismos querían ver en vivo.

Y eso explica muchas cosas.

Giras por Latinoamérica y Europa, shows de cuatro horas, presencia en festivales como Lollapalooza o Primavera Sound… todo apunta a lo mismo: esto se entiende mejor en directo.

¿Por qué este disco encaja tanto con ese formato? Porque está hecho para sentirse más que para analizarse.

Entre la oscuridad y la luz

Aunque el disco tiene una carga bastante densa, hay algo interesante: no todo es oscuridad.

Entre el ruido, aparecen momentos más abiertos, casi como pequeñas pausas donde respirar antes de volver a entrar.

Y eso hace que el conjunto funcione mejor: no es un golpe constante, es un sube y baja emocional.

“Un ambiente tan denso como maleable, donde la oscuridad comanda pero también fluctúa, y la luminosidad ofrece espacios de quietud”.

Ese equilibrio es lo que evita que el disco se vuelva plano.

Conclusión

“0%” no es un disco cómodo… pero tampoco quiere serlo.

Personalmente, me dejó con esa sensación de haber pasado por algo intenso. Como cuando sales de un concierto con los oídos pitando y la cabeza llena.

Y quizá ahí está la clave de Winona Riders: no buscan gustarte a la primera… buscan quedarse.

Y cuando lo hacen, cuesta salir.

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